La Comisión de Hacienda en un municipio no es un simple trámite administrativo ni una comisión de adorno dentro del cabildo. Es el espacio donde se analizan, discuten y dictaminan decisiones que impactan directamente en la vida de la ciudadanía, como el presupuesto, el gasto público, los ingresos municipales, los recursos propios y las prioridades de gobierno.
Especialistas en temas municipales advierten que cuando un regidor no entiende cómo funciona esta comisión, difícilmente puede afirmar que representa de manera adecuada los intereses de la sociedad. Votar sin comprender los temas o guardar silencio por comodidad también es una forma de decidir, y esa práctica debilita la confianza ciudadana.
El papel del regidor no es menor. Sus decisiones influyen en el rumbo del municipio y en las reglas internas que lo rigen, a través de reglamentos y acuerdos. En la Comisión de Hacienda se define qué se gasta, cómo se gasta y en qué se gasta el dinero público, por lo que cada voto tiene efectos reales.
Por ello, es fundamental que los integrantes del cabildo razonen su voto. Si un regidor vota en contra, debe explicar las razones; si vota a favor, también debe justificar su postura; y si se abstiene, debe dejar constancia del motivo. Este ejercicio fortalece la transparencia y permite que la ciudadanía conozca el criterio detrás de cada decisión.
Levantar la mano sin análisis, esconderse detrás de la mayoría o evadir responsabilidades no es una postura neutral. Cada voto cuenta y cada tema amerita un análisis profundo y responsable, especialmente cuando se trata del manejo de recursos públicos.
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